A la inauguración del Hospital de Llíria celebrada ayer en la capital de Camp de Túria no faltó nadie. Nadie quiso perderse la oportunidad de hacerse la foto a pocos meses de las elecciones municipales. Al acto asistieron el Ministro de Sanidad, el President de la Generalitat, Consellers, alcaldes de numerosas poblaciones de las tres comarcas y el cardenal Arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares quien bendijo el hospital. Además de numeroso vecinos que llegaron en dos autobuses fletados desde Llíria.
Mientras los invitados al evento celebraban la inauguración del centro hospitalario sólo el colectivo joven Arran Camp de Túria quiso asistir al acto para hacer un poco de memoria colectiva sobre la construcción del centro, “a pesar de la alegría de poder tener, por fin, un hospital que parecía no llegar nunca, debemos practicar la democracia y no olvidar la historia de este hospital. En tiempos pre-electorales es habitual que los partidos que gobiernan realizan todo lo que no han hecho durante cuatro años (en este caso, doce), dos meses antes de los comicios, con el fin de engañar y confundir a las vecinas”, afirman en un comunicado.
Tal y como recuerda Arran Camp de Túria el hospital fue una promesa electoral del actual alcalde de Llíria en 2003, cuya primera piedra se puso en 2007 a manos de Manuel Izquierzo y el entonces President de la Generalitat, Francisco Camps.
Protesta a las puertas del hospital
Una decena de personas pertenecientes a este colectivo se presentaron ayer a las puertas del centro con una pancarta en la que se podía leer “12 anys esperant l’hospital”. A pesar de que fue una protesta pacífica, según un comunicado del colectivo, “la Guardia Civil española nos ha retenido cuando accedíamos en coche en el recinto del hospital durante más de 20 minutos. Durante la retención nos han practicado dos identificaciones consecutivas para alargar la retención y no nos han soltado hasta que ha llegado el Ministro de Sanidad y ha entrado en el recinto. Una vez llegados al hospital, la misma policía española nos ha impedido acercarnos al recinto. Al salir del recinto del hospital la Guardia Civil nos ha practicado una tercera identificación”.
Ante este tratamiento el colectivo ha lamentado “que sólo se identificó a los militantes de la asamblea (…) que la actitud de la Guardia Civil tiene una clara finalidad de silenciar cualquier tipo de voz discordante con los gobiernos local, autonómico y estatal (…)”. También han rechazado ” el paripé realizado esta mañana por los políticos así como la participación en el acto del arzobispo de Valencia, un hecho que demuestra una vez más, la complicidad entre el Estado y la Iglesia Católica ultraconservadora”.








